La escuela del futuro

06 Nov

By: admin2

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EL FUTURO DE LA ESCUELA

Por Sonia Ymaris del Carmen Sánchez.

Somos muchos los que coincidimos en el modelo escolar actual se muestra cada vez más obsoleto y con grandes desventajas a la hora de competir con la creciente y diversificada oferta educativa que se produce fuera de la escuela y de la educación formal. No obstante, cualquier alternativa no podrá obviar la función de socialización, y de igualdad.

Desde la óptica de la justicia social y de la creatividad e innovación pedagógica: el de una apertura de la escuela hacia el exterior con una estrecha coordinación colaborativa entre la educación formal y no formal. Contempla la creación de experiencias y proyectos que tienen que ver con la transformación de la escuela, la participación democrática y el compromiso de la comunidad.

Pero ojo, que en ocasiones la llamada educación no formal a veces se torna muy formal. Lo que contradice la creencia de que toda actividad de aprendizaje y / o formación que se realiza fuera de la escuela es de características más flexible, creativa y crítica.

Otro aspecto que debe contemplar la escuela del futuro es el exceso de información, junto con la creciente especialización y fragmentación del conocimiento, que en algunos casos genera más confusión, Burke (2013) plantea que colectivamente sabemos mucho más, pero individualmente a todos se nos dificultades más. Porque tras la división del trabajo el conocimiento se ha fragmentado, lo que genera un distanciamiento entre el conocimiento común de la sociedad. Lo que dificulta una visión conceptual y crea un distanciamiento entre la escuela y el entorno.

La escuela no acaba de asumir su creciente pérdida de hegemonía informativa y formativa y sigue embarcada en las reformas escolares, donde se refuerza el currículo académico, dejando de lado otras modalidades y espacios de aprendizaje, con la rigidez organizativa de los horarios que impiden usar el tiempo para aprovechar las diferentes posibilidades y ofertas formativas de la comunidad. En pocas palabras no hay un alineamiento entre educación y entorno.

Otro punto, es que se habla de gestión por competencias, y en algunos casos definimos unas competencias que han definido en otros países como propios, pero ¿deben definirse las mismas competencias de manera global? Mi humilde punto de vista es que deben existir competencias genéricas, pero deben existir competencias que se correspondan con el contexto en que habitamos y con la sociedad en que interactuamos. Un ejemplo capacitar usando materiales propios de las comunidades, formando grupos de artesanos que aprovechen esa materia prima y dinámica de las zonas rurales y de los barrios. De esta manera cada comunidad tiene una diferenciación que ofrece y que le daría su propia ventaja, lo que traería un trasfondo económico y social porque disminuye la despoblación de las zonas rurales y la sobrepoblación de las zonas urbanas.

De Acuerdo a Carbonell (2017) Pp: 66-67 jamás acepte que la práctica educativa debería limitarse solo a la lectura de la palabra, la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo. La cuestión está en cómo transformar las dificultades en posibilidades. Por eso en la lucha por cambiar, no podemos ser ni solo pacientes, ni impacientes, sino pacientemente impacientes¨.

La transformación de dificultades en posibilidades es parte importante de la escuela del futuro, está incluida en las pedagogías críticas, las que se dificultan más en los momentos actuales, dada la creciente limitación del sable, con un currículo excesivamente regulado y tecnocrático, debido a los nuevos artefactos de control evaluador.

En la escuela del futuro, no sería posible la aplicación de un currículo uniforme y rígido, ¨el famoso currículo por competencias¨ ¿no debería el sistema educativo restringido a ofrecer una formación de formación inicial y permanente del profesorado, ya dotar a los centros de los recursos y las condiciones adecuadas para que pueda impartir una educación de calidad para todos y todas y dejar la orientación del currículo, más allá de la fijación de los objetivos mínimos? Pero en la práctica, uno de los puntos centrales está en el control del currículo por parte del sistema, así como en la desconfianza y recelo que muestra hacia el poder y el empoderamiento real del profesorado, y para controlarle mejor, les proporciona una formación inicial y permanente insuficiente y deficiente, un peso de lo que se dice oficialmente en relación al profesorado.

 

Referencias

Acaso, M. (2012) Pedagogías Invisibles: el espacio del aula como discurso. Madrid: los libros de la Catarata.

Batle, R. (2013) El aprendizaje ‘servicio en España. PPC, Madrid.

Burke, P. (2013) Conocimientos comunes, Barcelona: CCCB.

Carbonell Sebarroja, J. (2017) Pedagogías del Siglo XXI, 6Ed. Barcelona: Editorial Octaedro.

Fernández Enguita, M. (2012) El incierto porvenir de una institución exhausta. Claves de razón práctica.

 

 

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